
eres, sencillamente, la persona más maravillosa que jamás he conocido, quiero que sepas que estoy orgullosísima de Ti, me siento la persona más afortunada del mundo por dejarme entrar en tu tierno corazón ... y también en tu divino cuerpo.
Siempre pensé que nunca encontraría al hombre ideal con el que compartir mi vida, que equivocada estaba. Tú, eres mucho más que eso. Eres mis sueños encarnados.
Te admiro, te respeto, me maravillas, y me encantas, eres Tú quien me enamora con cada palabra, cada caricia, cada mirada ...
Jamás, jamás, dejaré de quererte como te quiero,y jamás, jamás, dejaré de amarte como te amo.
Cariño... tu amor es mi religión.
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