jueves, 21 de agosto de 2008

Fuegos Artificiales.


Esta vez fuimos a un parque, muy característico por sus grandes lagos y sus estatuas de piedra sobre seres mitológicos. Nos tumbamos en la hierba a contemplar el hermoso espectáculo de fuegos artificiales.
En la zona en la que nos encontramos no había prácticamente nadie puesto que la gente se situaba en la zona central, donde la ausencia de árboles y arbustos permitían la visión completa del espectáculo.
Él, estaba tumbado de lado, mirándome con su brazo haciéndome de almohada y yo, mirándolo a él. Reinaba la tranquilidad en esos momentos puesto que no eran necesarias las palabras para decirnos lo que queríamos, solo escuchábamos de fondo el silbido de los fuegos.
- ¿Qué bonitos los fuegos, no? – comentó
- Mi vida, no los estamos viendo
- Claro que sí, los estoy viendo en tus ojos. Entre lo que brillas tú y los destellos de los fuegos, la visión es impresionante - Con el comentario sentía como se apoderaba de mi la vergüenza

Me cogió de la barbita y me besó tiernamente mientras se recostó en mí, poniéndose prácticamente encima. Siguió besándome y tocándome y esta vez me alzó un poco la camisa pero en seguida me miró:
- Hazlo encanto, no necesitas permiso para hacer lo que quieras conmigo, sabes que soy toda tuya
Con esto me subió la camisa y me bajó la falda, al mismo ritmo que él se desabrochaba los pantalones y se ponía encima de mí.
Empezó a rozarse abriéndome de piernas
-Tengo muchas ganas de…- Le tapé la boca con un beso, mientras sus manos empezaban a recorrer mi cuerpo, desde mis piernas, pasando por mi sexo, mis caderas, la cintura, mis pechos, hasta llegar a la boca…

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